Para borrar tu deuda de sueño (recuerda que puede tomar varias semanas) proponte dormir siete u ocho horas cada noche. Mientras tanto, aquí tienes algunos consejos para abatir el aturdimiento del día, mantente alerta y tener un descanso más reparador.
En las mañanas date un baño de sol. Los rayos matutinos disparan tu nivel de energía al suprimir la hormona inductora de la somnolencia: la melatonina.
Una caminata al aire libre por la mañana te ayudara a sincronizar tu reloj interno con el sol y evitara los bajones de energía durante la tarde.
Temprano en la tarde reenergizate con ejercicio . Aunque estés cansada, forzate a hacer un poco de actividad aeróbica puede vigorizarte durante un par de horas y ayudarte a conciliar el sueño en la noche.
La temperatura de tu cuerpo cae naturalmente al finalizar el día, en La víspera de la hora de dormir, así que ese descenso, que ocurre alrededor de dos horas después de un entrenamiento, puede favorecer que te acuestes a una hora decorosa y despiertes fresca a la mañana siguiente.
Después de comer has una siesta. Las investigaciones muestran que este tipo de disenso, especialmente cuando es de 20 a 30 minutos, ayuda a prevenir la fatiga.
Para maximizar los beneficios, procura tomar una siesta después de comer, cuando tus niveles de energía están particularmente bajos.
No excedas la media hora o, si lo haces, prolonga el reposo a 60 o 90 minutos, para prevenir el aturdimiento que sigue a despertar en pleno sueño profundo, y que te hace sentir más pesada que un tronco.
Todo el día haz algo interesante. Inclusive las personas cansadas ponen más atención a tareas que les parecen mentalmente estimulantes. Aunque te sientas tentada a realizar labores mecánicas (como doblar o lavar ropa). Considera que estarás mas alerta si optas por un proyecto que implique un reto.
Ingiere energía. Las comidas copiosas y con alto contenido de azúcar pueden ocasionar que tu nivel de glucosa sanguínea se dispare y luego descienda bruscamente, así que mejor consume un tentempié (de unas 100 calorías) cada dos o tres horas mientras te recuperas del cansancio, o haz comidas mas pequeñas (de no mas de 400 calorías) que contengan carbohidratos complejos, proteína y una pequeña cantidad de grasas saludables.
Toma un puñado de frutos secos o queso light con galletas tipo abanara en los momentos del día en que te sientas con poca energía (muy temprano en la mañana y entrada la tarde).
Cuando lo necesites dispara tu cafeína. Las bebidas energéticas azucaradas pueden ser trampas con calorías ocultas.
Pero los investigadores creen que hay algo en la combinación de azucares y la cafeína que hace a las personas mas alertas que el simple alcaloide solo. La próxima vez que te sientas mentalmente cansada, agrega una cucharadita de miel a tu té o café expreso.
Y para protegerte de ese estado de somnolencia, reparte la jarra que sueles tomar por la mañana en varias tomas a lo largo del día.
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