lunes, 6 de diciembre de 2010

AGUA PARA UNA PIEL HERMOSA

Tu piel necesita un aporte extra de hidratantes para evitar la sensación de tirantez y la descamación después del verano. Con unos cuantos cuidados recuperaras un aspecto fresco y relajado.

Los secretos para retrasar los signos de envejecimiento epidérmico son mantener una dieta sana y equilibrada, beber durante el día una buena cantidad de agua y hacer ejercicio.

Si a esto le agregas el uso regular de cosméticos apropiados y de buenos hidratantes capaces de reparar las agresiones solares del verano, iremos por muy buen camino.

Pero hay algo mas, partiendo desde una alianza entre cosmética y alimentación, dermatólogos y nutricionistas se han puesto de acuerdo para crear lo que llamamos cosmética oral. Se trata de complementos alimenticios en forma de píldoras, capsulas o perlas, formuladas con sustancias naturales, que ejercen, desde dentro, una acción hidratante, a la vez que revitalizante y antioxidante.

Todo este conjunto de medidas ayudan a mantener la humedad que la piel necesita para mantenerse joven.

La exfoliación, un buen comienzo

Las agresiones a las que se ve expuesta la epidermis en verano a causa del sol, la sal, el calor, el viento, etc., la obligan a engrosarse para poder defenderse de estos agentes enemigos.

Por eso, si queremos lograr que las cremas y lociones penetren mejor, lo primero que debemos hacer es una exfoliación.

No debemos preocuparnos por si desaparece el bronceado que tanto nos ha costado conseguir, ya que al exfoliar solo se elimina el estrato más superficial o capa cornea, y ello no afecta el trabajo de la función melanina, que es lo que la ha bronceado.

Una vez realizada la exfoliación, el cutis estará preparado para recibir los beneficios de las cremas.

Aplica un producto exfoliante una vez por semana, ayudándolo con pequeños masajes circulares, procurando que el proceso tarde unos 3 o 4 minutos. Aclara con agua tibia y se generosa con la crema hidratante.

Como saber si la piel esta deshidratada

Un cutis bien hidratado es, a simple vista, liso y flexible. Lo contrario es una piel opaca, que acusa la falta hídrica.

Pero no hay que confundir una piel grasa con una piel hidratada, ya que una piel con exceso de lípidos también puede estar deshidratada. Es mas, la secreción excesiva de sebo, en algunos casos, es una respuesta de la piel para defenderse de un estado crónico de deshidratación.

El envejecimiento cutáneo, también en las pieles grasas, comienza a partir de los 30 años si la dermis no se ha tratado correctamente.

Para saber si una piel esta hidratada de forma correcta, podemos realizar una sencilla prueba: si al levantar hacia arriba la piel de las mejillas con los dedos en horizontal se forman unas líneas muy finas, es que falta hidratación. En cambio, la evidencia de la falta de lípidos es una ligera descamación.

Siestas anomalías no se tratan de inmediato, pueden convertirse en arrugas mas profundas; pero estas se pueden corregir y hasta eliminar cuando comienzan, si se tratan correctamente.


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