Ambos, sin embargo, están caracterizados por una caída de niveles hormonales. Al menguar la testosterona, disminuye la masa muscular, aumenta la grasa corporal, la agilidad física decrece y hay riesgo de osteoporosis y padecimientos cardiovasculares.
También aumenta la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2 y Alzheimer. Indirectamente también se asocia a la disfunción eréctil y la depresión.
Pero Arturo y millones de hombres de 40 años o más, tienen una esperanza. Investigaciones recientes sugieren que, en ciertos casos, el remplazo de los niveles de testosterona pueden prevenir estos problemas.
Existen infinidad de mitos sobre la testosterona, precisa el doctor Ángel Javier Macedo González, especialista en urología del Hospital Regional 72 Vicente Sánchez Guajardo del IMSS. Algunos deportistas los usan como anabólicos, y hay y hay personas que se auto medican para mejorar su virilidad.
En el caso de los deportistas, agrega el especialista, aumenta la masa muscular pero también puede ocasionar un desequilibrio hormonal que a largo plazo podría ser catastrófico. Y no se recomienda el huso de esta hormona para incrementar la vitalidad sexual cuando el nivel es normal.
Las investigaciones actuales demuestran que el establecimiento de los niveles de testosterona puede tener notables beneficios en la salud de los varones. Sin embargo, advierte Macedo Morales, es importante reclamar que se debe aplicar bajo la supervisión médica de un urólogo o endocrinólogo para lograr beneficios permanentes y evitar efectos secundarios.
El TRT no se debe administrar en personas con enfermedades de la próstata, ya sea por crecimiento benigno o por cáncer, ni en hombres con padecimientos del corazón, riñones o hígado. Los a largo plazo requieren de mas tiempo y todavía existen grandes interrogantes en torno al TRT.
Por ejemplo, ¿Cuál es el nivel de testosterona correcto para hombres de determinada edad? Varia, el promedio es de 270-1000 ng/dl o 3-10 mcg/dl. En el IMSS para realizar el diagnostico se aplica un cuestionario que permite conocer si el paciente presenta disminución en la actividad sexual.
En caso de sospecha de un cuadro de andropausia, se examina la próstata, antígeno prostático (proteína de síntesis exclusiva en esta glándula) y, de ser necesario, se realiza ultrasonido transrectal para descartar cáncer.
Para suministrar la hormona, se deben practicar un electrocardiograma, pruebas para determinar la densidad mineral ósea, además de perfil de lípidos para medir la cantidad de testosterona total en el cuerpo.
Para conocer tus niveles de testosterona, pide a tu medico que ordene una prueba sanguínea. Si los niveles son bajos es posible sustituir la hormona de varias formas. La opción más confiable y económica consiste en una inyección que se administra de cada 7 a 22 días.
Son dolorosas y los niveles fluctúan de inyección a inyección otras opciones son geles y parches que se aplican diariamente en la piel, espalda, abdomen, muslo o la parte superior del brazo (pueden causar irritación, picor, ampollas o desprenderse por el sudor).
Los medicamentos bucales son tabletas que se colocan cada 12 horas entre la encía y el labio superior, se disuelven lentamente y se absorben en la sangre (pueden causar irritación, sabor amargo en la boca, dolor de cabeza, sentido del gusto anormal y sensibilidad).
Los métodos terapéuticos son altamente efectivos pero para identificar el tratamiento mas adecuado se debe realizar a cada paciente un análisis a conciencia; así que si tus niveles de testosterona son bajos, platica con tu medico sobre la opción TRT que mas te conviene.
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